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  • Literatura

“Robert de Traz creó el mito del suizo en el extranjero”

26.07.2024 – Charles Linsmayer

El autor de la novela “La Puritaine et l’Amour” no solo fue un ferviente patriota, sino también uno de los grandes constructores de puentes tras la Primera Guerra Mundial.

Robert de Traz (1884-1951) en una fotografía de 1924. Fotografía de Frank Henri Jullien

En 1911 creció en Suiza el descontento con la Convención del Gotardo. Este tratado permitía a las potencias del Eje el uso irrestricto del túnel ferroviario. La guerra franco-alemana parecía inminente.

Con este trasfondo, el lingüista Alexis François y los escritores Gonzague de Reynold y Robert de Traz convocaron una reunión en Ginebra, de la que surgió la “Nueva Sociedad Helvética” (NSH), que aún existe. Su objetivo era “gestionar el patrimonio nacional, fortalecer la mentalidad patriótica, asegurar un futuro digno para Suiza”. El movimiento se extendió rápidamente, se dividió en numerosas ramas y vivió sus primeros momentos álgidos, como en 1914, cuando Carl Spitteler aplacó el conflicto entre las zonas de habla francesa y alemana con el discurso que pronunció en Zúrich: “Nuestro punto de vista suizo”. La NSH desempeñó un papel clave en el ingreso de Suiza en la Sociedad de Naciones, en 1920.

“Ser europeo significa culminar un empeño que nos legaron nuestros antepasados y de cuyos bienes aún nos nutrimos. Europa existirá si nosotros queremos. Pero si no la queremos, debemos prepararnos para la barbarie más vergonzosa que jamás haya existido”. 

Robert de Traz en octubre de 1922 en la “Revue de Genève” tras un viaje a Berlín

Primer Secretario de los Suizos en el Extranjero

Sin embargo, poco antes, en septiembre de 1919, Robert de Traz, uno de los miembros fundadores, había sido elegido Primer Secretario de los Suizos en el Extranjero por el Comité Central de la NSH. En 24 meses, Robert de Traz creó una organización operativa que, con sus antecedentes logísticos y propagandísticos, tendría un futuro brillante. “Robert de Traz creó el mito del suizo en el extranjero”, reconoció Agénor Kraft, uno de sus sucesores, con motivo de la muerte de Robert de Traz, en 1951. “Estableció la doctrina de que Suiza tenía obligaciones para con sus emigrantes. En ese entonces, tal idea sólo podía surgir en la mente de un poeta, un visionario, porque era completamente nueva y, para muchos, hasta un poco ridícula”.

¿Quién era este tal Robert de Traz, que forjó para los emigrantes suizos un vínculo con la patria como ninguna otra nación jamás lo ha hecho?

Periodista, escritor militar, novelista

En París, al igual que Gonzague de Reynold, Robert de Traz cayó bajo la influencia de las tesis de Maurice Barrès sobre las raíces regionales como dimensión existencial. Sin embargo, a diferencia de G. de Reynold y su conservadurismo autoritario, que lo convertiría en ideólogo de los movimientos de derechas, Robert de Traz siempre armonizó el amor a su patria suiza –que en un principio sólo conocía de sus visitas en las vacaciones– con un internacionalismo convencido. Como editor de las revistas Voile latine y Feuillets defendió la cultura suiza, en abierta confrontación con los principales intelectuales de la Suiza francófona; en 1913 publicó el primer capítulo de L’Homme dans le rang en la revista Feuillets: este fue el libro con el que inspiró a la juventud suiza a alistarse en el ejército y que se convertiría en un éxito de ventas al estallar la guerra, en 1914.

Robert de Traz, fotografiado en 1914.

Un “insolente descaro”

Sin embargo, en 1917, en plena guerra, Robert de Traz, quien también era un brillante oficial y yerno del banquero Pictet, publicó la novela La Puritaine et l’Amour, que trata del amor secreto de la esposa de un banquero ginebrino por un aprendiz de banquero. Esta obra fue condenada como inmoral desde el púlpito de la catedral de Ginebra. Por su parte, la prensa suiza reprochó a su autor su “insolente descaro” (Der Bund), acusándolo de haber escrito una “Madame Bovary à la sauce genevoise“ (Revue de Lausanne). Se requirieron una nueva edición parisina (1928) y la voz de François Mauriac para hacer justicia a la obra como una de las grandes novelas de amor de la época.

Director de la “Revue de Genève”

No solo en sus escritos aparecía Robert de Traz como un personaje atípico; también desentonaba por su compromiso con el Ejército suizo y la “Quinta Suiza”, lo que lo convirtió en uno de los principales constructores de puentes y reconciliadores tras la Primera Guerra Mundial. El 1.o de julio de 1920, cuatro meses después de la adhesión de Suiza a la Sociedad de Naciones, de Traz publicó el primer número de la Revue de Genève que, a través de 127 ediciones, informaría sobre las actividades de este organismo hasta finales de 1930. Esta publicación de alcance europeo, que acogió los escritos de Cocteau, Gide, Ramuz y Proust, así como de Sigmund Freud y Virginia Woolf, expresaba la vibrante, aunque pronto defraudada esperanza con la que la generación que había vivido la Primera Guerra Mundial anhelaba un mundo de paz.

Bibliografía: “La Puritaine et l’Amour” está disponible en alemán bajo el título “Genfer Liebe 1913”, con una detallada biografía de Robert de Traz, por Charles Linsmayer; constituye el volumen 5 de “Reprinted by Huber”, de la editorial Th. Gut de Zúrich. Agotado en francés.

Charles Linsmayer es filólogo y periodista en Zúrich

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